jueves, 21 de julio de 2011

Moreira : Zetas reclutan hondureños para operar en México

Por Humberto Moreira

Los tentáculos de los Zetas han llegado a nuestro país con un objetivo que ha sido exitoso: el reclutamiento de personal para ampliar sus actividades criminales en México y Guatemala.

No se sabe con certeza cuántos hondureños forman parte de la red criminal, pero “deben ser muchos porque tienen facilidad para abordarlos”, según informes de inteligencia guatemaltecos que trabajan en la elaboración del perfil de los Zetas.

“Muchos hondureños y hondureñas han sido obligados a unirse al cartel cuando son secuestrados en México durante su viaje como indocumentados a Estados Unidos.

A unos los usan para el secuestro y extorsión de migrantes, a otros para actividades de sicariato y a las mujeres para la trata de blancas y otras que se unen al grupo porque entablan relaciones maritales con los delincuentes.

En México los migrantes son más vulnerables que en Guatemala, porque allá o se hacen miembros del cartel o los matan. Aquí la mayoría de los que reclutan ya han cometido actos delictivos en sus países, o sea que son simpatizantes del crimen o de los Zetas por conducto de las historias de terror que leen, escuchan y ven a través de los medios de comunicación”, detalló uno de los agentes de Guatemala experto en Zetas.

Presas en Guatemala

Quince personas vinculadas al narcotráfico y al asesinato del fiscal Allan Stowlinsky Vidaurre fueron capturadas en seis allanamientos realizados el 3 de junio en Cobán, Alta Verapaz, Guatemala.

Entre los detenidos figuran dos hondureñas que fueron identificadas como Miky Vanessa Matute Ramírez y Gladys Margarita Mejía López, de 25 años, sindicadas de formar parte de la estructura de los Zetas, supuestos responsables de este crimen.

Las hondureñas fueron trasladadas a la cárcel preventiva de mujeres Santa Teresa, ubicada en la zona 18, en la capital guatemalteca, mientras los otros detenidos fueron llevados al reclusorio de máxima seguridad, conocido como Fraijanes II.

Matute y Mejía al momento de su captura se encontraban en una vivienda ubicada en la colonia Las Carmelitas, de Cobán, donde se llevó a cabo un amplio operativo policial en el que además de los arrestos, se decomisaron cuatro AK-47, bombas incendiarias, granadas de fragmentación, miles de municiones para fusiles y rifles, chalecos antibalas y droga.

En los archivos del Registro Nacional de las Personas, RNP, de Honduras, Gladys Margarita Mejía aparece bajo el registro 0107-1986-00875, originaria de Tela, Atlántida. Mientras que Miky Vanessa no aparece registrada bajo ese nombre en el centro de documentación.

En el teléfono móvil de uno de los detenidos, que se presume es el jefe de una fracción autodenominada Z 200, las autoridades afirmaron haber encontrado fotos y un video que demuestran su autoría material en el asesinato de un fiscal auxiliar de Alta Verapaz.
Mynor Alberto Melgar Valenzuela, secretario general del Ministerio Público de Guatemala, explicó que aún no pueden precisar cuáles eran los roles que cumplían las hondureñas dentro de la organización criminal.

“Lo que sí puedo decir es que ellas -Mejía y Matute- estaban en el lugar donde tenían escondidas armas, drogas y las evidencias que involucran a los capturados en el asesinato del fiscal”.

El funcionario añadió que “probablemente hay comunicaciones telefónicas que establecen integrantes de este grupo con personas radicadas en Honduras”.

Las hondureñas fueron llevadas vía aérea hasta la capital guatemalteca y están a la espera de que se cumplan los tres meses que las leyes de ese país determinan para el proceso de indagación y aportación de evidencias de ambas partes y con ello analizar si procede o no la acusación formal contra las encausadas.

Por determinación del sistema penitenciario guatemalteco, las dos hondureñas tienen prohibidas las visitas al penal. Sólo las puede ver un familiar cercano, nadie más.

En México

El pasado 16 de diciembre un grupo de 50 migrantes fueron secuestrados en México por los Zetas.

En esta ocasión, se logró identificar la participación de un hondureño como cómplice. Desde esa fecha, informó Alden Rivera, vicecanciller hondureño, que “se habla de siete hondureños vinculados a esa organización”.

Rivera recordó que en enero de este año fueron capturados en tierras aztecas diez Zetas, de los que tres eran hondureños.

En febrero se realizaron operativos y dos compatriotas más fueron capturados por delinquir bajo la sombra del sanguinario cartel.

El caso de mayor notoriedad de un hondureño Zeta es el de Rubén Darío Venegas, acusado de ser cómplice del asesinato del agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos, Jaime Zapata, en San Luis Potosí, México.

Consultado sobre este caso, Rivera dijo: “únicamente sabemos lo que los medios han publicado, pero ya hicimos una nota diplomática para México con el fin de que nos informen sobre este hondureño”.

La mayoría de hondureños identificados como Zetas se encuentran guardando prisión. “Este fenómeno nos genera mucha preocupación, pero no podemos negar que de manera reincidente estamos encontrando este tipo de denuncia”, admitió Rivera.

El vicecanciller incluso lamentó que “los mismos hondureños deportados de México han relatado que muchos connacionales forman parte de estas células delictivas.

A nivel de Gobierno son pocas las acciones que se pueden tomar porque son ciudadanos que están de manera irregular en México y por tanto no se tiene control sobre ellos”

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